Dos meses sin rastros de Almir de Brum: silencio que desespera

Dos meses sin rastros de Almir de Brum: silencio que desespera

Este martes se cumplen dos meses del secuestro de Almir de Brum, agricultor de 31 años, ocurrido en Curuguaty, departamento de Canindeyú. El joven fue interceptado por hombres armados mientras trabajaba en su chacra y desde entonces permanece desaparecido. La familia no ha recibido ninguna comunicación ni prueba de vida, lo que incrementa la angustia y la incertidumbre.

Las sospechas apuntan a una célula del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que habría operado en la zona desde hace más de un año. Un mes antes del secuestro ya se había registrado un intento similar contra un ingeniero agrónomo, con uso de explosivos y evidencias vinculadas a grupos criminales. El caso mantiene en vilo a la comunidad de Yerutí y a todo el distrito de Curuguaty, en la zona de la reserva Morombí, donde la combinación de cultivos y bosques dificulta las tareas de búsqueda.

La Fuerza de Tarea Conjunta desplegó un operativo inicial, pero con el paso de las semanas la presencia de efectivos disminuyó, según denuncian pobladores. La familia de Almir, integrada por sus padres, esposa y dos hijas, suplica públicamente a los captores que envíen una prueba de vida o establezcan contacto para iniciar una negociación. Mientras tanto, el silencio se prolonga y la desesperación crece, en un caso que simboliza la vulnerabilidad de las comunidades rurales frente al crimen organizado.

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