Fin de semana bajo tensión: la Albirroja sufre, pero respira
El fútbol paraguayo vivió un sacudón inesperado. Lo que debía ser un fin de semana más en el calendario internacional terminó convirtiéndose en una cadena de sobresaltos para la Selección Paraguaya, que sigue de cerca la evolución de varias de sus figuras a menos de 60 días del gran desafío mundialista.
El golpe más fuerte lo protagonizó Diego Gómez. El mediocampista del Brighton & Hove Albion encendió todas las alarmas tras retirarse a los 20 minutos del primer tiempo en el duelo frente al Tottenham Hotspur, visiblemente afectado por un dolor en la rodilla izquierda. La imagen fue elocuente: gesto de preocupación, manos al rostro y una selección entera conteniendo la respiración.

Sin embargo, con el correr de las horas llegó el primer alivio. Los estudios preliminares realizados este lunes descartaron una lesión de gravedad. Desde el entorno del club inglés y su entrenador Fabian Hürzeler bajaron el tono a la preocupación inicial: Gómez no estará ante el Chelsea FC, pero su recuperación apunta a ser rápida. Un respiro para la Albirroja, que lo considera pieza clave en el esquema de Gustavo Alfaro.
Pero la preocupación no terminó ahí. En otro frente de la Premier League, Omar Alderete también generó inquietud. El defensor tuvo que abandonar el campo a los 63 minutos en el compromiso del Sunderland AFC, aunque con una diferencia importante: lo hizo por sus propios medios, lo que sugiere una dolencia menor, aunque igualmente bajo observación.
El panorama tampoco fue ideal en Estados Unidos. Miguel Almirón, uno de los nombres más desequilibrantes del ataque paraguayo, estará fuera entre una y dos semanas tras una lesión sufrida en la Major League Soccer, durante el cruce ante el Chattanooga FC por la US Open Cup. Un contratiempo que, si bien no es de larga duración, corta su ritmo en un momento clave.

En Argentina, la historia tuvo un matiz diferente. Gabriel Ávalos fue protagonista en la victoria de Club Atlético Independiente sobre Defensa y Justicia: gol, asistencia y desgaste total. No completó el partido, pero su salida respondió más al cansancio que a una lesión, según aclaró su entrenador Gustavo Quinteros, llevando tranquilidad a la afición paraguaya.

Así, entre sustos y respiros, la Albirroja cierra un fin de semana que dejó más preguntas que certezas. El calendario no da tregua y el Mundial asoma en el horizonte. Paraguay necesita a todos. Y los necesita bien.
